Trump y Davos

DAVOS.- Es interesante ver cómo Donald Trump domina los escenarios antes incluso de entrar a ellos. Esta semana pasada se ha llevado a cabo el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, a la que este año han acudido 70 jefes de estado y de gobierno, la mayor cifra de la que tengo memoria.

Hace mucho tiempo que no asistía a Davos un presidente de los Estados Unidos. El último fue Bill Clinton en 2000. Trump, que el año pasado desairó al Foro y no mandó siquiera a un representante, ha decidido ahora no sólo hacer acto de presencia, sino hacerse acompañar de un número importante de sus colaboradores y ofrecer un discurso en el último día.

Escribo estas reflexiones antes del arribo de Trump. Todo puede pasar cuando finalmente el presidente de los Estados Unidos tome el escenario. Pero de lo que no hay duda es que, aun sin estar presente, ha dominado las discusiones previas.

El presidente estadounidense ha unido a todos los demás mandatarios en su contra. Si bien Davos es el foro que dio nombre y filosofía a la globalización, las voces que se han pronunciado en contra de este proceso en el Foro han sido frecuentes en los últimos años. Ahora las cosas han sido distintas. Desde Narendra Modi de la India hasta Emmauel Macron de Francia, pasando por Justin Trudeau de Canadá y Michel Temer de Brasil, virtualmente todos los mandatarios se han pronunciado a favor de la globalización… quizá una globalización con modificaciones, pero globalización al fin.

Trump ha mantenido un discurso distinto desde que era candidato a la presidencia. Su propuesta de poner primero a los Estados Unidos parece exactamente opuesta a una globalización que, por definición, debe tener reglas iguales para todos. Por las posiciones que han tenido algunos de sus funcionarios en Davos, y las que él mismo ha expresado en el pasado, es claro que Trump argumentará que las reglas del mundo han sido hechas para dar ventajas indebidas a todos los países menos a Estados Unidos.

La semana pasada Trump aprobó sanciones contra la importación a su país de lavadoras y de paneles solares, con lo cual afecta principalmente a países como Corea del Sur, cuya empresa Samsung es una gran fabricante de lavadoras, y China que se ha convertido en el mayor productor de paneles solares. Pero Trump afirma que ni China ni Corea del Sur permiten la entrada de productos estadounidenses.

En varias reuniones en Davos con funcionarios del gobierno de Estados Unidos han surgido los temas del muro fronterizo y el Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Los funcionarios afirman que Estados Unidos necesita mejores barreras en la frontera con México, aunque el muro de tres metros de mar a mar que prometió Trump no sea necesariamente la mejor solución. Para el TLCAN insisten en que se requieren mejores reglas, aunque todos reconocen las ventajas que el acuerdo ha tenido para Estados Unidos y no sólo para México y Canadá.

En Davos Trump no estará hablando para su público tradicional, ése compuesto por estadounidenses de raza blanca y bajo nivel de ingresos que han sido su respaldo político desde el principio. El público estará compuesto por empresarios, académicos y periodistas de todo el mundo. Trump tendrá que usar un lenguaje más refinado para impulsar sus posiciones. Será difícil que lo logre, pero por lo pronto ya ha unificado a muchos… en su contra.

Twitter: @SergioSarmiento

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