Las lecciones de la elección

Al final las elecciones del 7 de junio fueron más civilizadas y tranquilas de lo que se pensaba. A pesar de los intentos de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación por impedir los comicios, incluso a través del uso de la fuerza, pudieron instalarse 99.8 por ciento de las casillas en el país. Incluso en Guerrero y en Oaxaca, estados virtualmente tomados por los activistas de la CNTE, se instalaron el 97 y el 92 por ciento de las casillas respectivamente.

A pesar de las presiones, la participación ciudadana de 47 por ciento fue mejor que en las dos elecciones intermedias previas: 2009 y 2003. Habría que remontarse a 1997 para encontrar una mayor participación. El abstencionismo de 53 por ciento sigue siendo importante pero se mantiene dentro de la norma de los países democráticos del mundo, especialmente para unos comicios en que no se decidió un jefe de gobierno nacional.

Algunos esperaban un fuerte aumento del voto nulo, como consecuencia de una campaña de activistas e intelectuales para anular el voto como forma de exigir una nueva reforma electoral (hemos tenido ocho desde 1977). Al final el voto nulo, de 4.88 por ciento, fue menor que en otras campañas anteriores, pero parece deberse más a errores de votación que al producto de un respaldo de esa campaña.

Los ciudadanos expresaron su disgusto con la clase política de otra manera. Votando por candidatos de oposición o figuras que representaban una rebeldía. El caso más notable fue El Bronco, Jaime Rodríguez, que ganó la elección al gobierno de Nuevo León. Pero podemos añadir los ejemplos de Cuauhtémoc Blanco en la presidencia municipal de Cuernavaca o de Enrique Alfaro en Guadalajara.

La alternancia de partidos en el poder se vuelve cada vez más común. En Sonora el PAN perdió el gobierno ante la priista Claudia Pavlóvich, en Querétaro el PRI salió derrotado ante el panista Francisco Domínguez, en Michoacán el PRI perdió el gobierno ante el perredista Silvano Aureoles. En la ciudad de México el PRD perdió el control de la Asamblea Legislativa frente a Morena. Los cercanos cotejos en San Luis Potosí y en Colima subrayaron que las competencias intensas son hoy más comunes que las victorias contundentes.

El electorado, sin embargo, está cansado. Eso es claro por el voto de protesta en todo el país. Una de las principales causas de la irritación proviene de los spots políticos de radio y televisión que se han convertido en una agresión constante a los ciudadanos. Estos anuncios no sólo le hacen un enorme daño a las emisoras y productoras de contenido nacionales, al tiempo que favorecen a las extranjeras que se distribuyen por sistemas de paga o por internet, sino que han hartado al público. Es interesante ver que El Bronco en Nuevo León ganó sin dinero del erario, sin partido y sin tiempos de radio y televisión.

Hay muchas lecciones en la elección del 2015. Sí hubo una actitud de protesta, pero ésta no es en el sentido de rechazar los procedimientos democráticos. Lo que señala la ciudadanía es que está cansada de la partidocracia y del abuso que representan sus spots en radio y televisión.

La solución no es boicotear las elecciones o anular los votos, sino hacer reformas sensatas que eliminen la espotiza y que fortalezcan los derechos de los ciudadanos ante los partidos.

 

Twitter: @SergioSarmiento

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