Fin de campaña

El fin de campaña se ha convertido en un alivio para los mexicanos, pero no porque haya llegado ya el momento de depositar el voto en las urnas sino porque el alud de spots de campaña se ha vuelto una verdadera agresión para los ciudadanos.

La campaña electoral de 2015 nos ha dejado muchas lecciones. La primera es que las reformas electorales de 2007 y 2014, que establecieron la actual avalancha de spots, fueron un retroceso. No es sólo la espotiza que nos han puesto los políticos sino el hecho de que la nueva legislación ha creado un complejo sistema difícil de aplicar y que genera interpretaciones encontradas en el Instituto Nacional Electoral y los tribunales.

Estas discrepancias, así como una nueva regla que establece que las elecciones podrán anularse cuando se rebase el tope de gasto de campaña, hacen casi inevitable que la mayoría de los procesos terminen en los tribunales. Ya no seremos los ciudadanos los que decidiremos los resultados de las elecciones sino un grupo de magistrados. Esto tergiversa el sentido del sistema electoral mexicano que se basaba en la filosofía de que los procesos y el conteo de votos debían estar en manos de ciudadanos y no de políticos o funcionarios.

El que las reformas de 2007 y 2014 hayan concentrado las campañas en spots de 30 segundos significa que ya no hay oportunidad de ver y escuchar reflexiones de fondo en debates y segmentos de análisis en medios. Además, con el argumento de evitar calumnias, se han legislado reglas que evitan que los anuncios lleven críticas a partidos, candidatos o gobernantes. Nuestros políticos han construido un sistema terrible y en muchos aspectos antidemocrático.

A pesar de las pésimas reglas, la contienda ha sido muy cerrada en casi todo el país. Siete de los nueve estados con elecciones para gobernador registraban empates virtuales unos días antes de la votación. También a nivel federal había cifras cerradas para la renovación de la Cámara de Diputados,. Morena se ha convertido en su primera votación, aunque con mucha de la vieja maquinaría del PRD, en la gran sorpresa de la elección. El partido de Andrés Manuel López Obrador está disputando al PRD el control político que éste ha tenido en la capital.

Por una gran diversidad de razones la clase política, nunca querida, hoy es repudiada. Los cuestionamientos populares a los políticos de todos los partidos son constantes. No ayudan las descalificaciones que los políticos se lanzan entre sí. En la actualidad ser político es ser objeto de una sospecha constante.

La falta de confianza en los políticos se ha reflejado en un deterioro de la imagen de la misma democracia. Una de las razones es que no se percibe que la democracia haya generado un mejor nivel entre la población. Por el contrario, los años de democracia han coincidido con un período de estancamiento económico.

Una parte importante de la ciudadanía se está absteniendo de votar. Otro grupo, más pequeño pero significativo por su importancia intelectual, ha promovido la anulación del sufragio. Otros, como la CNTE, rechazan los procedimientos democráticos de manera violenta.

La campaña termina así llena de reflexiones. El país se encuentra en una encrucijada. Algunos grupos políticos lo celebran porque sienten que han doblegado ya al gobierno de la república y tienen el poder al alcance de la mano. Lo que preocupa, sin embargo, es que México corre el riesgo de caer o en la anarquía o en el autoritarismo.

 

Twitter: @SergioSarmiento

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