Fin de campaña

Llega a su fin la campaña electoral de 2012. El miércoles 27 de junio será el último día en que se puedan realizar actos de campaña y dar a conocer resultados de encuestas. Dejaremos los ciudadanos de ser sometidos al bombardeo de propaganda electoral que hemos sufrido en estos meses, aunque hasta el día de la elección el IFE seguirá emitiendo sus propios spots.

 

La campaña empezó deslucida y deslavada. El sistema creado por la reforma electoral de 2007, que centró la campaña en decenas de millones de spots de radio y televisión de 30 segundos, no sólo no generó entusiasmo, sino que además saturó a la población.

En las últimas semanas, sin embargo, conforme se ha cerrado la distancia entre los contendientes en las encuestas, y los debates presidenciales y el movimiento #YoSoy132 han generado controversia, el interés ha aumentado de manera notable.

Casi todas las encuestas señalan que Enrique Peña Nieto se encuentra en primer lugar en las preferencias de los electores, pero hay diferencias muy importantes sobre el margen de ventaja. Andrés Manuel López Obrador está en segundo lugar, excepto en una encuesta en que aparece adelante por 1.4 puntos porcentuales y que no señala quién la hizo. Josefina Vázquez Mota viene en tercer lugar. Y Gabriel Quadri se encuentra en un lejano cuarto lugar.

Las cosas pueden cambiar el día de la elección, por supuesto. Casi 20% de los ciudadanos parece no haber decidido el rumbo de su sufragio. Un factor que puede influir de manera significativa en el resultado es la participación ciudadana. En 2006, cuando el PRI quedó en tercer lugar en la votación, se registró una abstención de 40%. En 2009, cuando ese mismo partido ascendió al primer lugar, la abstención subió a 60%. La experiencia, de hecho, nos dice que el PRI tiene un mejor desempeño cuando hay poca participación. Cuando mucha gente acude a las urnas pierde importancia relativa la capacidad del PRI para generar votos a través de dádivas, acarreos o simple organización corporativa.

Experiencia

Los candidatos y los partidos van a realizar en esta última semana su último gran esfuerzo por atraer el voto de los ciudadanos. No sorprende. Los partidos son un negocio rentable y los candidatos necesitan ganar elecciones para continuar viviendo en el cómodo paraíso de los cargos públicos. Ya han gastado en esta campaña enormes cantidades de dinero que tienen o no. Pero la inversión de nada servirá si no ganan las votaciones.

Una de las grandes preguntas es si los comicios serán seguidos por un nuevo conflicto postelectoral. Todos los candidatos a la Presidencia de la República han prometido que respetarán el resultado electoral. Pero la experiencia nos dice que en México es muy raro que un candidato perdedor reconozca el resultado de una elección.

Si nuestra tradición se mantiene, después de la elección vendrá nuestra segunda vuelta: las denuncias ante el IFE y los tribunales electorales. Al final, serán los consejeros y magistrados los que decidan el resultado de esta elección.

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