Nueva temporada

Empieza nuevamente la temporada política. Este próximo 1ro de septiembre el Congreso empezará una vez más sus funciones. El presidente enviará su informe por escrito a los legisladores y al día siguiente, si no hay cambios al nuevo protocolo, presentará su verdadero informe: un mensaje a la nación que ya no tendrá que ofrecer ante un Congreso hostil.

El presidente cuenta ya con una mayoría en el Congreso tras sumar los votos del PRI, del Partido Verde y de Nueva Alianza. En algunos casos es posible que tenga también el apoyo de algún otro partido pequeño y del PAN. Si tiene el respaldo de este último partido, de hecho, el presidente podría incluso realizar enmiendas constitucionales.

Esto no significa, sin embargo, que las cosas vayan a ser fáciles para el gobierno en esta nueva legislatura. Los niveles de popularidad del presidente han caído a niveles muy bajos. La sociedad se ha vuelto extremadamente crítica. Las redes sociales han cambiado las reglas de la comunicación de masas. Cualquier rumor se difunde hoy con una rapidez extraordinaria. Quienes buscan desestabilizar al gobierno saben que lo pueden hacer promoviendo miedo o ideas de todo tipo en estas redes sociales. La experiencia nos dice que la gente está dispuesta a creer todo… excepto lo que esté avalado por alguna autoridad o por pruebas concretas.

La oposición de izquierda está fragmentada, pero no por eso deja de ser poderosa. El PRD sigue siendo el tercer partido del país, pero los malos resultados en la elección de junio están obligando al partido a radicalizarse. Morena se ha convertido en un factor cada vez más importante de poder y Andrés Manuel López Obrador ha logrado colocarse en el primer lugar de una contienda electoral para 2018 que apenas empieza a despuntar.

El presidente enfrenta retos en casi todos los campos. La economía está creciendo, pero demasiado poco para que la gente sienta una mejoría en sus bolsillos. La depreciación del peso ha generado temores muy profundos surgidos de décadas en que cada devaluación producía una crisis económica. La aplicación de las reformas estructurales, en particular la energética, está enfrentando problemas más serios de lo que se pensaba. Los bajos precios del petróleo y de los minerales han afectado más de lo que se creía a la economía nacional.

La política, mientras tanto, se ha vuelto un campo minado. Cada determinado tiempo estalla una nueva bomba. Si no son las ejecuciones de Tlatlaya es la matanza de Iguala, sino es la fuga del Chapo Guzmán es el asesinato de un reportero gráfico y cinco mujeres en un apartamento de la colonia Narvarte. Quienes buscan derrocar al gobierno de Enrique Peña Nieto le echan a él en lo personal la culpa de todo lo que pasa en el país.

La debilidad del presidente se ve acentuada por los escándalos de presuntos actos de corrupción. La Casa Blanca de las Lomas, los contratos con Grupo Higa o con OHL: todo afecta a una presidencia a la que todavía le faltan tres años para alcanzar puerto final.

Esta próxima semana empieza una nueva temporada política. Hay nuevos jugadores en la Cámara de Diputados. Los partidos políticos han renovado sus dirigencias. Nadie quiere decirlo, nadie lo reconoce. Pero todos saben que al final del camino está la campaña presidencial de 2018.

Quizá la presidencia ya no es lo que era antes. Ya el presidente no puede imponer su ley en el país. Pero no faltan lo que aspiran a llegar a ese cargo emblemático… ya sea porque quieren cambiar el país o porque quieren aprovecharse de México.

Twitter: @SergioSarmiento

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