Usar el crédito

Quizá uno de los momentos más importantes en la historia personal de una persona es la obtención del primer crédito. El joven que obtiene su primera tarjeta o que compra por primera vez un producto a plazos entiende que se abre frente a él una oportunidad maravillosa. A partir de ese momento podrá adelantar el consumo: obtener productos y servicios que necesita o desea sin tener que esperar a reunir todo el dinero para pagarlos.

 

            El crédito, sin embargo, es también un instrumento peligroso. Muchos son los jóvenes o adultos que al ejercerlo sin cuidado pueden terminar ahogados por obligaciones financieras que rebasan su capacidad de pago.

            Para que el crédito sea una oportunidad en lugar de un lastre el usuario debe aprender a emplearlo con precaución. Debe estar consciente de que puede cubrir los pagos mensuales o de otra periodicidad que vaya a enfrentar. La puntualidad en el pago es muy importante. Usualmente los créditos que se vuelven inmanejables son aquellos en que el usuario deja de hacer algunos pagos, lo cual hace que se le carguen penalidades e intereses moratorios que hacen imposible mantener el servicio de la deuda.

            Es importante también que el usuario tenga una idea clara de cuál será el monto total que pague por algún producto. Los créditos, por naturaleza, tienen un costo, el cual se cubre por medio de los intereses. Usualmente los créditos más pequeños tienen también tasas de interés más altas debido a que sus costos de administración son altos en comparación con el monto del préstamo. Lo que hay que pensar, sin embargo, es que los intereses son un precio que se paga por la posibilidad de adelantar el consumo.

            El crédito se ha convertido en una de las bases más importantes de la economía contemporánea. Es una práctica que siempre tiene sus riesgos, pero que bien utilizada es una fuente de prosperidad para la economía.

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