El comandante

"¡Bienvenida sea la muerte!"

Huber Matos

Las fotografías del ingreso de Fidel Castro a la Habana en 1959 lo muestran acompañado de otros dos comandantes: Camilo Cienfuegos y Huber Matos, sus más importantes compañeros en la guerrilla. Antes de acabar el año, Camilo había desaparecido y Huber estaba en la cárcel.

 

 

Castro mandó fusilar a muchos después de juicios sumarios. No era un hombre que se tentara el corazón. ¿Por qué no mató a Huber Matos, a quien acusó de traición? Para algunos fue el respeto que le tenía a su ex compañero de tantas batallas. Pero el propio Matos, quien ha visitado México esta semana, donde se le ha rendido un homenaje como Héroe de la Libertad de América, me dice que Castro no lo ejecutó porque temía que tarde o temprano pudiera correr la misma suerte.

Mil 200 oficiales fueron enviados al consejo de guerra que se le montó a Matos. Pero en vez de corear "Paredón", como habían hecho con tantos acusados, aplaudieron la defensa del comandante guerrillero. Matos concluyó su intervención diciendo: "Si mi muerte va a salvar a la patria, ¡bienvenida sea la muerte!".

Nacido el 26 de noviembre de 1918 en Yara, Matos era maestro de escuela y líder magisterial. Administraba también una empresa familiar que producía arroz. En los años cincuenta salió a las calles para protestar por el golpe de estado de 1952 que impuso la segunda dictadura de Fulgencio Batista.

Cuando Castro estableció su guerrilla en la sierra Maestra, Matos le mandó un mensaje pidiendo unirse al movimiento. Fidel le respondió que lo recibiría si llevaba su propio fusil. Matos fue a Costa Rica y consiguió, no un fusil, sino un cargamento de cinco toneladas de armas y municiones que transportó en avión a Cuba. Ya en las filas de la rebelión, se convirtió en uno de los mejores comandantes de la organización, para la cual tomó la ciudad de Santiago de Cuba, la segunda más importante del país. Después del triunfo de la revolución, Fidel lo nombró gobernador de la provincia de Camagüey.

Matos renunció en protesta por el autoritarismo de Castro y le pidió que lo dejara regresar a sus actividades previas a la revolución. Pero el comandante en jefe mandó a Camilo Cienfuegos a detenerlo. Éste trató con benevolencia a su ex compañero de armas e incluso llamó a Castro para interceder por él. Pero Castro estaba enfurecido con lo que veía como una traición.

Camilo voló a la Habana unos días después, pero el avión en el que viajaba con un piloto y un escolta desapareció. Matos piensa que fue asesinado. El propio Huber permaneció encarcelado durante 20 años de hambre, vejaciones y golpizas.

El gobierno cubano ha tratado de borrar la historia de Matos. Las fotografías, incluso la famosísima de Alex Korda del ingreso de los "barbudos" a la Habana, son recortadas para omitir al comandante incómodo o se difunden con textos que identifican a Fidel y a Camilo pero no a Matos. Hace 10 años, cuando Huber presentó su autobiografía, Cómo llegó la noche, en la Casa Lamm de la Ciudad de México, un grupo de activistas llegó a reventar la reunión.

Matos mantiene una sorprendente lucidez y fortaleza física. Este miércoles, antes de tomar el avión a México, donde sería objeto de un homenaje en la noche, se dio tiempo para trabajar en sus cultivos de calabaza y ñame en su jardín en Miami. A pesar de contar con 93 años de edad me dice que quiere regresar a Cuba para participar en la transición democrática, "no porque quiera un cargo público, que ya no tengo edad para tener, sino porque puedo hablar al pueblo como un maestro y apoyar el cambio".

TWEET

Es un tweet embarazoso, pero no del presidente Calderón. Valérie Trierweiler, compañera del nuevo presidente francés, Francois Hollande, mandó un mensaje de apoyo al candidato Olivier Falorni, quien se enfrenta en una elección este domingo a Segolene Royale, la ex compañera de Hollande, que tiene cuatro hijos del presidente. Hollande ha respaldado a Royale en la votación.

Twitter: @sergiosarmient4

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