Lee el último artículo Jaque Mate de Sergio Sarmiento
Los medios electrónicos están llenos de un nuevo anuncio del gobierno federal que, a ritmo de rap, pretende convencernos de ahorrar agua. A lo largo de décadas hemos sido sometidos a muchas campañas de este tipo, como aquellas de "No la riegues" o "Aguas con el agua". Todas tienen en común que han fracasado en lograr un descenso en el consumo de agua.
Cualquier economista medianamente preparado podría explicar las razones. Los seres humanos no ahorramos porque el gobierno lo pida. Lo hacemos en cambio si el precio nos motiva para ello. Por ello, si realmente queremos disminuir el consumo del agua o de cualquier otro producto, lo que debemos hacer es subir el precio.
Los políticos rara vez entienden esta realidad económica. Piensan que pueden quedar bien con los electores, manteniendo precios artificialmente bajos en productos importantes, al tiempo que utilizan recursos de los contribuyentes en infructuosas campañas de publicidad que pretenden convencer a los ciudadanos de moderar su consumo.
Sorprendió así que en noviembre de 2009 el gobierno del Distrito Federal haya tenido el valor de proponer un alza importante en el precio del agua. La Ciudad de México, como lo señalé entonces, tiene uno de los precios más bajos del país y, de hecho, del mundo. En el 2009 el cobro promedio por agua en la Ciudad de México era de 2.30 pesos por metro cúbico, en Tijuana de 11 pesos y en Barcelona de 31 pesos. No sorprende así que el consumo en el Distrito Federal alcance los 307 litros por persona al día, mientras que en Tijuana sea de 190 y en Barcelona de 114.
El gobierno del Distrito Federal propuso un incremento importante. Si bien no eliminaba el subsidio, e introducía un complejo sistema de pagos diferenciados, tenía previsto aumentar la recaudación en un 29 por ciento. Sin embargo, la Asamblea Legislativa, siempre más ignorante o populista, ha reducido de manera importante este incremento.
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